La generación Z, también conocida como la digital, está compuesta por las personas que nacieron a mediados de la década de los 90 hasta el 2010, aproximadamente. Tiene un modo diferente de aprender. Se considera tecnológicamente dependiente. Está enfocada en lo virtual y digital. Quienes pertenecen a ella son nativos digitales (nacieron inmersos en la tecnología). Sus comunicaciones giran en torno a dichas tecnologías. Nacieron en el auge del mercado de consumo y se muestran impacientes, pues desean resultados inmediatos. Su enfoque en las redes sociales les hace vivir creando un entorno virtual.
El uso constante de aparatos electrónicos, los videojuegos, entre otros, pueden llegar a afectar la salud. Al paso del tiempo trae consigo el aislamiento y la pérdida de contacto con la realidad social, emocional y familiar, logrando reducir la habilidad de interacción social y la productividad.
El Lic. Walter Caballero recomienda a los padres hablar con sus hijos con respecto al uso de la tecnología. Estar pendientes de qué sitios frecuentas, prestar interés a sus amistades virtuales, con quiénes habla, tipo de información que comparten. “La tecnología nos permite hablar con muchas personas, incluso aquellas que ni siquiera conocemos”.
Es importante indicarles a los niños y adolescentes los riesgos al que están expuestos en las redes sociales, presencia de páginas no recomendables y gente inescrupulosa, como el caso depredadores sexuales. Indicarles que eviten encontrarse con alguien, sobre todo si solo lo conoce por internet.

Aunque la tecnología parezca inofensiva, no lo es. Puede ocasionar problemas graves en nuestra salud, como puede ser:
Problemas de audición
El uso de auriculares puede producir daño auditivo al utilizarlos de manera constante y a un alto volumen.
Sobrepeso y obesidad
Evitan la actividad física, lo que pudiera provocar un aumento de peso y un estilo de vida sedentario. A su vez, se alteran los hábitos de alimentación.
Disminución en las horas de sueño (insomnio)
El uso de dispositivos electrónicos justo antes de dormir dificulta la conciliación del sueño.
Alteraciones del estado de ánimo
Al no dormir lo suficiente, pudiera causar desánimo, estrés, ansiedad y depresión. Puede surgir ansiedad o impaciencia cuando la conexión es lenta, por no encontrar a algún amigo conectado o irritabilidad cuando los padres lo interrumpen.
Falta de concentración
Repercute en el ámbito escolar y en su ejecución académica ya que se reducen las horas de estudio. Además, lo aleja del mundo real.
Dolores musculares
Son causados por permanecer en una mala posición cuando utilizan la computadora o los videojuegos. Como consecuencia, puede manifestar lesiones y dolores de espalda, hombros y cuello.
Estrés visual
Debido al tiempo excesivo que pasa delante de los dispositivos electrónicos, los ojos se resecan e irritan. Pudiera presentar una visión borrosa y/o vista cansada.
Aislamiento social
Surgen conflictos interpersonales ya que limita la comunicación cara a cara con las personas (relaciones sociales), en especial con los miembros de la familia. Se limitan las formas de diversión.
Dependencia psicológica
Surge la incapacidad de control e impotencia. La conducta se lleva a cabo a pesar del intento de controlarla. Es incapaz de interrumpir su actividad y esta se convierte en la más importante al dominar pensamientos y sentimientos.
¿Qué hacer en estos casos?
- Fomenta una utilización moderada del uso de la tecnología. Analiza si tú haces uso excesivo de esta, ya que pueden adoptar estas conductas por modelaje y observación.
- Realiza actividades de tiempo libre, deportivas y/o culturales en familia con el propósito de propiciar el diálogo, establecer vínculos afectivos y unión familiar.
- Establece límites, reglas claras y acuerdos que sean tomados entre todos los miembros de la familia, sobre tiempos y usos de las tecnologías.
- Evita mantener posturas excesivamente permisivas (consentir) o severas (prohibir su uso).
- Conoce el contenido de los videojuegos o de las aplicaciones que descargan.
- Oriéntalos sobre los peligros de establecer comunicación con personas desconocidas.
- Permanece atento ante cambios drásticos de comportamiento: impulsividad, bajo rendimiento escolar, estados de ánimo, pérdida de apetito, abandono de actividades que antes solía hacer, entre otras.
- Acude a un profesional de la salud mental si esta conducta se convierte en adicción.
La información anterior fue consultada en las páginas siguientes:
